CAF busca consolidarse en la alta velocidad española en un momento clave
Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) ha manifestado su firme intención de competir con mayor fuerza en la alta velocidad española, un segmento del sector ferroviario que atraviesa un periodo de intensa reordenación. Esta ambición surge en un momento delicado para el material rodante del país, marcado por la crisis de fiabilidad de modelos recientes y la urgente búsqueda de soluciones por parte del Ministerio de Transportes, incluyendo exploraciones en el mercado asiático.
Un contexto de urgencia y debate para la red española
La red ferroviaria de alta velocidad en España enfrenta la necesidad de una profunda modernización. La situación actual se ha visto agravada por los problemas de fiabilidad del Talgo Avril (serie 106 de Renfe), que ha acumulado incidencias significativas y cuantiosas multas. A esto se suma el envejecimiento de una parte de la flota existente, con trenes que superan las tres décadas de servicio.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido públicamente que los próximos años serán «críticos» para el sector. Con la premisa de acelerar la adquisición de nuevo material, el ministro emprendió recientemente una gira por Asia, visitando al gigante China Railway Construction Corporation (CRCC). Desde su cuenta en la red X, Puente destacó las «enormes oportunidades» que esta visita podría ofrecer. Sin embargo, esta exploración en un mercado con fuertes ayudas públicas y tradicionalmente cerrado a fabricantes europeos ha generado inquietud entre las empresas españolas y europeas con presencia en el país, como Alstom, Stadler, Talgo, Siemens y la propia CAF.
En este escenario, el consejero de Industria del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, expresó sus reservas sobre el viaje de Puente a China. Durante el foro ‘Gipuzkoa Al Día’, Jauregi señaló que le parece «un poco raro que un país no compre trenes de su país», enfatizando la importancia de que la compra pública esté «ligada a una política industrial». Esta postura es relevante considerando la participación del Gobierno Vasco como accionista en CAF (3%) y Talgo (8,5%).
CAF en la alta velocidad española: la plataforma Oaris al frente
Aunque la presencia directa de CAF en la alta velocidad de Renfe ha sido limitada hasta la fecha, el grupo guipuzcoano cuenta con la plataforma Oaris. Este diseño está concebido para muy alta velocidad y ya se utiliza con éxito en servicios de hasta 250 km/h en Noruega. Allí, la operadora escandinava encargó ocho trenes en 2015 para la ruta entre Oslo y el aeropuerto de Gardermoen, diseñados para 245 km/h y operando actualmente a unos 210 km/h por limitaciones de infraestructura. Además, CAF ha suministrado material de alta velocidad, aunque en menor medida, a Turquía.
En España, el Oaris obtuvo en 2020 la autorización oficial de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria para su uso técnico (serie 105) a 300 km/h, con una velocidad de diseño de 320 km/h. La compañía destacó en su momento que esta plataforma representaba «el primer tren de alta velocidad 100% español desarrollado íntegramente por un fabricante nacional». Aunque la alta velocidad española opera comercialmente hasta 300-310 km/h, existe la propuesta ministerial de elevar la velocidad máxima a 350 km/h en corredores clave.
Junto a Alstom, CAF también ha participado en la fabricación de las series 120 y 121, trenes diseñados para circular tanto por vías de alta velocidad como de ancho ibérico. La aportación de la empresa de Beasain incluyó el sistema Brava (Bogie de Rodadura de Ancho Variable Autopropulsado), una tecnología esencial que permite la operatividad en líneas de alta velocidad y sus ramales de ancho ibérico.
Ventajas competitivas y el futuro del material rodante
CAF siempre ha defendido que la arquitectura de su tren Oaris permite alcanzar velocidades superiores, hasta los 350 km/h. El sector interpreta que la compañía está explorando adaptaciones del modelo para cumplir con los requisitos específicos del mercado español. Esto incluye aspectos como la interoperabilidad y la capacidad de cambio de ancho de vía, una tecnología crucial para corredores del norte de España como Galicia y Asturias, donde conviven diferentes anchos.
La coyuntura actual favorece el movimiento de CAF. La empresa atraviesa uno de sus momentos financieros más sólidos, con un beneficio neto de 100 millones de euros entre enero y septiembre, un aumento del 66% interanual. Además, su cartera de pedidos ha alcanzado un récord de 15.579 millones de euros. Desde el sector, se percibe que la menor saturación industrial de CAF, en comparación con gigantes como Alstom o Siemens, podría ser una ventaja significativa. Esto permitiría a la empresa entregar trenes en plazos más ajustados, un factor determinante para Renfe ante la urgencia de modernizar su flota.
A pesar de las ventajas, la prisa del ministro Puente por adquirir trenes en un plazo muy corto y la defensa de las relaciones comerciales internacionales que el Gobierno de Sánchez promueve, podrían no jugar a favor de los fabricantes españoles en la adjudicación de contratos inmediatos. No obstante, el ministro Óscar Puente, durante su visita a China, destacó la necesidad de fortalecer las relaciones entre ambos países para identificar «oportunidades para las empresas españolas y chinas en el desarrollo de infraestructuras ferroviarias». Subrayó además que «China y España son los dos países más avanzados del mundo en alta velocidad».
